miércoles, 20 de enero de 2016

¿Qué es el "Anarquismo sin Adjetivos"?

¿Qué es el "Anarquismo sin Adjetivos"?

¿Qué es?

El anarquismo sin adjetivos es una idea que defiende que las diferentes escuelas de pensamiento anarquistas pueden y deben convivir simultáneamente. Da paso a la voluntariedad (no coacción, libertad negativa) de las personas (sobre sus cuerpos, mentes y bienes) para elegir el tipo de asociación (asociación voluntaria) que considere cada quien más favorable y preconiza la libre experimentación de modelos legales y económicos.



En las palabras del historiador George Richard Esenwein, el “anarquismo sin adjetivos” en su sentido más amplio “se refería a una forma de anarquismo sin apellidos, es decir, una doctrina sin etiquetas calificativas como comunista, colectivista, mutualista, o individualista. Para otros, simplemente se entendió como una actitud que toleraba la coexistencia de diversas escuelas anarquistas.”

El acuñador de la expresión fue el cubano de nacimiento Fernando Tarrida del Mármol, quien la usó en noviembre de 1889, en Barcelona. Él dirigía sus comentarios hacia los anarquistas comunistas y colectivistas de España, quienes por esa época estaban en un intenso debate sobre los méritos de sus respectivas teorías. Realmente Tarrida del Mármol en esta memorable carta plantea el problema de cómo los anarquistas pueden convertirse en un influyente movimiento de masas y dejar de ser los grupúsculos de individualidades que heredan los principios bakuninistas de la Internacional de 1877 sin caer, desde luego, en la “propaganda por el hecho”.

Fernando Tárrida de Mármol

Teoría

El “anarquismo sin adjetivos” fue un intento de mostrar mayor tolerancia entre las tendencias anarquistas y de tener claro que los anarquistas no deberían imponer planes económicos preconcebidos a nadie – ni siquiera teóricamente. Así, las preferencias económicas de los anarquistas debieran ser “secundarias” respecto de la abolición del capitalismo y el estado, siendo la libre experimentación la única regla de una sociedad libre. Para estos anarquistas las preferencias económicas se consideran de "importancia secundaria" a la abolición de toda autoridad involuntaria y permanente, y la libre experimentación es la única regla de una sociedad libre. Anarquistas conocidos que llegaron en algún momento a considerarse a sí mismos sin adjetivos, fueron Errico Malatesta y Voltairine de Cleyre. Actualmente también existen anarquistas quienes se denominan "sin adjetivos".

De esta manera, la perspectiva teórica conocida como “anarquismo sin adjetivos” fue uno de los productos colaterales del debate intenso al interior del movimiento. Los orígenes de la discusión se pueden trazar hasta el desarrollo del Anarquismo Comunista luego de la muerte de Bakunin en 1876. A pesar de no disentir completamente del Anarquismo Colectivista, los Anarquistas Comunistas desarrollaron, profundizaron y enriquecieron la obra de Bakunin tal cual Bakunin había desarrollado, profundizado y enriquecido la de Proudhon. El Anarquismo Comunista estaba asociado a anarquistas tales como Elisée Reclus, Carlo Cafiero, Errico Malatesta, y Piotr Kropotkin.

Las ideas del Anarquismo Comunista reemplazaron al Anarquismo Colectivista como la principal tendencia anarquista en Europa, excepto en España. Aquí, el mayor problema no era el del comunismo (aunque para Ricardo Mella sí lo era en parte), sino el de la modificación de la estrategia y las tácticas que implicaba el Anarquismo Comunista. En esta época (los 1800), los Anarquistas Comunistas enfatizaban células locales (y puras) de militantes anarquistas, se oponían por lo general al sindicalismo (aunque Kropotkin no era uno de éstos ya que reconocía la importancia de las organizaciones de obreros militantes) y al mismo tiempo se oponían en cierta forma a la organización. No es de sorprender que este cambio de estrategia y tácticas diera lugar a una copiosa discusión desde el Colectivismo español que apoyaba con fuerza la organización y la lucha de la clase trabajadora.


Importancia

El anarquismo es una filosofìa individualista y asociativa al mismo tiempo. Son los individuos que se asocian, y esto es cierto incluso allí donde el anarquismo fue un influyente movimiento de masas, ya haya sido entre los obreros porturarios bonarenses como entre los provos holandeses o entre los textileros catalanes o los campesinos ucranianos: individuos asociativos, esa es la clave del anarquismo.

De aquí que la idea de “partido” jerárquicamente instituido es rechazada por los anarquistas porque no es otra cosa que una réplica jerárquica de los aparatos del Estado. Realmente, el partido anarquista es la confederación o la federación. Y siempre ha sido así. Se confederan federaciones, y se federan grupos de afinidad y, en gran medida, el grupo de afinidad es una federación de individuos así como la federación local de sindicatos es una asociación de sindicatos. Para la organización anarquista el principio federativo sustituye al principio ejecutivo.

Pero ya es más delicado el trato al principio legislativo. Se supone que en las agrupaciones en las cuales haya desigualdades naturales originadas en razones de diversa índole los anarquistas aceptan el principio de la mayoría, como en los sindicatos, por ejemplo. Pero lo que distingue al plataformismo es que el principio legislativo aunque no se adopta en su seno debe llevarse adelante en las organizaciones de masas en interés de una política anarquista pública. Ni siquiera tal cosa sería aceptable para un anarquista individualista de palo y tente tieso. Sin embargo, esto no puede hacernos olvidar los derechos de las minorías, que Malatesta trató de salvar aduciendo que los acuerdos de la federación de asociados podrían ser adoptados por aquellos que sólo estén de acuerdo con ellos mas no por los que se opongan a los mismos.

El Anarquismo “sin adjetivos” es el discurso que nos une para en conjunto crecer como individuos. Es el primer paso para ir rompiendo con el dirigismo, el sectarismo, las verdades absolutas sostenidas por medio de la fe religiosa. Es el primer paso para madurar, para encontrarnos con quienes más o menos pensamos iguales, para romper con el elitismo intelectual, para poder llevar parte de nuestras ideas a la práctica.

Los partidos anarquistas sirven para encontrarnos y trabajar en conjunto, pero ningún partido anarquista podrá traer la revolución por su propia cuenta. Incluso estos partidos anarquistas están destinados a desaparecer, porque simplemente la revolución no es solo para nuestros afiliados, sino para los proletarios, para los desposeídos, para las multitudes oprimidas y/o con deseo de trasformar la sociedad para mejor.

En fin, solo cuando el discurso del Anarquismo “sin adjetivos” deje de ser retorica y se practique en lo concreto, es cuándo podremos verdaderamente levantar juicio sobre sus efectos. No se trata de que cada grupúsculo esboce el sistema que mejor le parezca, sino crear el ambiente para que de forma cordial los no anarquistas y anarquistas influenciados por tales corrientes, abran su perspectiva y se den con ideas nuevas e ignoradas, para críticamente levantar juicios y fomentar la discusión. Para dejar de ampararnos en preconceptos de los cuales ignoramos completamente sus implicaciones.


Fuentes:

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martes, 19 de enero de 2016

¿Qué es el Anarco Colectivismo?

¿Qué es el Anarco Colectivismo?

¿Qué es?

El anarquismo colectivista o anarcocolectivismo es una de las escuelas clásicas del anarquismo. Es una corriente de pensamiento acerca de la economía.
La propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito individual. Estas asociaciones a su vez estarían confederadas a través del principio federativo. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción.

Fue defendido por, entre otros, Mijaíl Bakunin (quien enunció sus principios), James Guillaume o Ricardo Mella. Sus seguidores fueron expulsados de la Primera Internacional por las discrepancias con Karl Marx a la hora de afrontar los problemas del proletariado. Las ideas de Bakunin en contra del Estado y la necesidad de la acción directa forjaron esas discrepancias con la consiguiente creación del anarquismo militante como movimiento obrero internacional organizado. El anarcosindicalismo será luego la forma de llevar a cabo varias de estas ideas.



Origen

El colectivismo se convirtió en una corriente dominante del movimiento anarquista bajo la influencia del aristócrata revolucionario ruso Mijaíl Bakunin, discípulo de Proudhon, que abandonó la atención por los campesinos y artesanos, con miras a un futuro en el que el trabajo organizado hubiera expropiado el capital, y cada grupo de trabajadores administrara sus propios medios de producción. El colectivismo proponía la propiedad colectiva de la tierra, las materias primas y los instrumentos de trabajo, y la apropiación del producto integral del trabajo por los trabajadores, deducido el costo. La distribución de las ganancias se realizarían por decisión colectiva, pero se asumía que la retribución sería proporcional al trabajo realizado.

Los colectivistas se oponían al comunismo de Marx y sus seguidores, entendiendo que sólo podía imponerse mediante un estado autoritario, concepción que fue desafiada por la siguiente generación de anarquistas, especialmente Malatesta, Reclus y Kropotkin. El colectivismo pronto sería reemplazado por el anarquismo comunista (también conocido como anarcocomunismo o comunismo libertario), cuando los propios seguidores de Bakunin de la Primera Internacional criticasen la teoría del valor-trabajo y el mantenimiento de una retribución de tipo salarial. «A cada cual según sus necesidades»; el comunismo libertario defendía que el producto del trabajo de todos pertenece a todos por igual, y cada uno tiene derecho a tomar libremente su parte. Los anarcocomunistas no descartaron por completo el colectivismo, sin embargo, considerándolo una etapa intermedia que evolucionaría hacia el comunismo; el historiador e ideólogo Daniel Guerin señala en su obra El anarquismo que esta idea fue finalmente la que se llevó a la práctica durante la colectivización en España entre 1936 y 1939.

Principios

-Los principales postulados del anarquismo colectivista son los siguientes:
-Abolición del Estado al pensarse que éste estará siempre corrupto y en manos de una clase privilegiada.
-La autoridad tiene que ser el espíritu público y colectivo.
-Respeto humano.
-Igualdad, libertad, fraternidad.
-Destrucción de todas las instituciones de la desigualdad, la fundación de la igualdad económica y social de todos. Sobre esta base se elevarán la libertad y la moralidad y se construirá la humanidad solidaria.



Desarrollo

El Anarquismo colectivista se vincula al pensador Mijail Bakunin (Rusia 1814-1876). De origen aristocrático, Bakunin poseía una sólida cultura urbana y formación militar. Se había educado en San Petersburgo y fue miembro de Cuerpo de Artilleros del Ejército Ruso: un cuerpo militar privilegiado. Completó su educación en Berlín, Dresde y Leipsig, espacios en los que compartió la experiencia intelectual del hegelianismo de izquierda. Durante su vida como activista, estuvo en contacto lo mismo con Kart Marx que con Pierre Joseph Proudhoun.

Bakunin, en muchos sentidos, representa el espíritu internacionalista de la causa anarquista.  Una razón para ello fueron sus viajes: cuando se evadió de la prisión en Siberia, emigró a Japón, pasó luego a California y Londres y, en 1848, participó en la Revolución de París. Pero no se trata sólo de eso. Bakunin se propuso coordinar los esfuerzos anarquistas y su filosofía colectivista internacionalmente. Desde 1864, se dio a la tarea de  organizar las primeras redes anarquistas, a saber, la Hermandad Internacional y la Alianza Internacional para la Social Democracia. Aquellas  estructuras representaron la oposición más organizada a la Internacional de los Trabajadores organizada por Marx y los comunistas. Desde la perspectiva anarquista, la diferencia entre el Marxismo y el Anarquismo estribaba en que, si bien ambos estaban comprometidos con el socialismo, la igualdad y la libertad, los marxianos poseían una filosofía autoritaria y, los anarquistas, una libertaria.

Los Anarquistas Colectivistas coinciden con los Anarquistas Mutualistas en varias cosas:
-En el rechazo del Estado y los procedimiento políticos convencionales
-En su defensa del Federalismo y las organizaciones pequeñas
-En el principio de que el producto del trabajo debe ser del trabajador

Las diferencias parecen haber sido, sin embargo, abismales y se referían a cuestiones tácticas y estratégicas mayores:
-Los Anarquistas Colectivistas favorecían el uso de métodos revolucionarios para acelerar la disolución del Estado
-Los Anarquistas Colectivistas estaba de acuerdo en la necesidad de organizar a los trabajadores y en que esa clase debía ser la que  poseyera la tierra y los medios de producción.



El argumento filosófico para justificar la propiedad colectiva era un orden que esta se ajustaba a las Leyes Naturales de la Sociedad. La propiedad privada, el “robo” según la designaban  Rousseau y Proudhoun, era un orden artificial y humana. Bakunin y sus seguidores manifestaban un rechazo abierto a todo tipo de individualismo y a cualquier fórmula que se derivara del culto a la Libertad Individual.  En ese sentido, resulta obvio que se encuentran en el extremo opuesto respecto a Stirner y mucho más cerca de la praxis Socialista. Bakunin prefiere la libertad que se alcanza en sociedad y en armonía con los demás: la Libertad Colectiva.

El radicalismo de Bakunin, desde mi punto de vista, resulta evidente en el rechazo palmario que manifiesta este teórico a todo tipo de Estado, incluso la Comuna o la Dictadura del Proletariado. La lección que se deriva de ello es que el carácter coactivo del Estado es una condición natural del mismo: se apoya en su voluntad de monopolizar la violencia mientras la censura en otros. En la lógica de Bakunin, el Estado nunca puede desprenderse de su condición de organización elaborada “desde arriba  hacia abajo”. El pensador ruso prefiere las organizaciones elaboradas “desde abajo hacia arriba”. La fuente última de poder social debía ser la comuna como “base unidad-primaria” que, aunque federadas, no debía perder su poder efectivo o su autonomía respecto a las demás.

Sus argumentos le sirvieron para elaborar una crítica de la Iglesia y la Religión, en la que converge con Proudhoun y Marx: Bakunin veía en la Iglesia un hermano del Estado y, en el Estado, una metáfora del poder de Dios. Del mismo modo, los artilugios participativos del Estado Burgués  ya fuesen elecciones, parlamentos, la  representatividad y la delegación del poder, dado que no se ajustaban a  la Ley Natural, debían desaparecer con el Estado.
Desde cierto Punto de vista, el Anarquismo Colectivista aspiraba a retornar a un Estado Natural perdido. La tendencia dominó en España hasta la década de 1930, momento en que la Guerra Civil Española y el triunfo de Francisco Franco, condujeron al movimiento a una crisis que ya era visible en 1939. El discurso de Bakunin parece una proposición diseñada para sociedades preindustriales. En el  resto de Europa, se abrió paso el Anarco Comunismo desde 1870.

Fuentes:




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¿Qué es el Anarquismo Insurreccionalista?

 ¿Qué es el Anarquismo Insurreccionalista?

¿Qué es?

El anarquismo insurreccionalista es una teoría y práctica revolucionaria que emerge dentro de sectores anarquistas en las últimas décadas del siglo XX que pone énfasis en la necesidad del ataque hacia las infraestructura del Estado y el Capital como puesta en práctica de la rebelión y liberación del individuo. La insurrección implica desde formas diarias de comportamiento antisistémico hasta la insurrección de masas generalizada. Rechaza a la creación y participación en organizaciones formales permanentes y enfatiza la espontaneidad y el informalismo en la lucha que se manifiesta en grupos de afinidad.

El anarquismo insurreccionalista contemporáneo es heredero del antiorganizacionismo italiano y del ilegalismo francés de inicios del siglo XX. El concepto de propaganda por el hecho y la confrontación son las prácticas usuales del "anarquismo insurreccionalista" al afirmar que actuar de forma violenta contra los sistemas de dominación puede influir a otros para que decidan actuar contra lo que los oprime y, si se dan las circunstancias, este efecto puede llegar a desembocar inclusive en una insurrección generalizada. Tal reacción en cadena de la desobediencia y la rebelión no necesitaría de entidades o proyectos políticos que la organicen para poder enfrentarse a sus enemigos, a los que señala como más violentos que ellos.
Origen

Esta tendencia surge teóricamente en Italia de los años 1980s, inspirada en las experiencias subversivas de la década anterior (1970s) en que se vivió un clima de densa agitación política. Su principal figura es Alfredo M. Bonanno. Algunos de sus partidarios ven un precedente a sus ideas en los actos violentos de algunos anarquistas de los albores del siglo XX, a través de la propaganda por el hecho o de la expropiación individual.

El anarquismo insurreccionalista presenta algunas influencias individualistas, aunque también puede ser considerado como parte del anarquismo post-izquierda. Conciben las relaciones individuales sobre la base de grupos de afinidad, que no sacrifiquen la autonomía individual, autodefiniéndose como “un movimiento colectivo de realización individual”. Otros autores insurreccionalistas son Wolfi Landstreicher, Constantino Cavalleri, Gustavo Rodríguez y Killing King Abacus. El individualismo insurreccionalista reciente ha recibido influencias de la crítica posmoderna a la modernidad; a su vez, realiza una crítica a las organizaciones permanentes en el anarquismo clásico y el anarcosindicalismo.
El insurreccionalismo se ha desarrollado principalmente en Italia, España, Grecia y Estados Unidos, y ha adquirido cierta notoriedad por algunas acciones directas violentas en Europa y América, y por la participación disruptiva en el movimiento antiglobalización.

En líneas generales, el Anarquismo Insurreccionalista (AI) se diferencia de otras posturas en términos de organización y acción, y no tanto en términos teóricos o filosóficos. La crítica a la organización formal y permanente, junto a la defensa de la acción directa (incluyendo la que cae en la ilegalidad de los distintos sistemas jurídicos que el capitalismo crea), serían los dos elementos más característicos del AI. Así pues, el AI aboga por la organización informal de afinidad frente al sindicato; el AI defiende el ataque directo (y violento cuando sea necesario) contra el capital, el Estado, la autoridad, y todos los símbolos de estos elementos.



Características

Para el AI cualquier momento es bueno para comenzar la revolución social. En tanto que vivamos en una sociedad autoritaria, explotadora, y alienante (como lo es la sociedad capitalista), existirán razones suficientes para empezar a movernos en busca de nuestra libertad. Las crisis pueden acelerar los procesos revolucionarios, pero las razones ya existen a día de hoy, haya crisis o no. ¿Por qué esperar para actuar? ¿Es que no hablamos en serio cuando decimos que necesitamos construir una sociedad mejor?

Lo anterior nos lleva a la continua búsqueda de la sociedad anarquista. Dado que nosotrxs, les explotades, somos las contradicciones vivientes del capitalismo, la lucha ha de ser diaria y en todos los aspectos de nuestras vidas. El AI promueve la constante crítica de la realidad en la que vivimos, lo que incluye superar todo aquello que es considerado como ‘bueno’ y como ‘malo.’ El anquilosamiento mental que produce la tradición y la inmovilidad es lo que el AI quiere dejar atrás. Haz las cosas por ti mismx, con quienes quieras, cómo quieras, y cuándo quieras. La revolución social no necesita de jueces que juzguen la moralidad de tus acciones ni el momento adecuado para empezar a buscar tu libertad.

Frente a la organización formal permanente, el AI propone la organización informal de afinidad. Los grupos de afinidad son por naturaleza flexibles, cercanos, y orientados exclusivamente a la acción. La asociación de individualidades con experiencias de explotación similares facilita la creación de marcos de acción que van desde la defensa de unos intereses (una plaza en un barrio popular) hasta al ataque directo (expropiación de un banco). El grupo informal de afinidad, al estar basado en lazos humanos de carácter íntimo, proporciona mayor seguridad a las personas que lo componen. La solidaridad y la confianza dentro de este tipo de grupos potencia el apoyo mutuo que permite llevar la lucha a niveles de mayor compromiso. De esta manera, para el AI el grupo es un “caldo de cultivo” que potencia el desarrollo individual, el cual es únicamente posible mediante la cooperación con otras personas. Cuando el grupo deja de ser un catalizador para la acción o para el desarrollo crítico de la individualidad, desaparece (sus componentes se disuelven y forman otros grupos). Mejor cambiar de gente y seguir avanzando la lucha, que anquilosarse en estructuras formales que idolatran la falsa “armonía” de las relaciones humanas.

Por otro lado, el AI no solamente trata de quemar coches patrulla, lanzar cócteles molotov, o expropiar bancos.  El AI no pretende idolatrar al ilegalismo ni convertir a les insurreccionaries en héroes o mártires. El ilegalismo es un medio más que ha de ser empleado según el contexto y según la valoración de cada grupo de afinidad (o individuo). Es por ello que el AI no defiende estar en la ilegalidad continuamente, pues todes nos vemos forzades a ser cómplices del capitalismo en algún punto de nuestras vidas. No obstante, el AI tiene presente que la ilegalidad y el ataque a los mecanismos del poder son dos medios siempre al alcance de nuestras manos.

Las insurrecciones son simplemente modestos intentos para llegar a la revolución social. Para el AI la revolución social es una meta constante. Sin embargo, no deifica la revolución ni la considera una utopía lejana. Para el AI la revolución social es algo concreto, y es por ello que podemos avanzar hacia ésta en todo momento. La insurrección diaria es la materialización de esta consciencia, por modesta y pequeña que sea. Sabotajes, pequeñas expropiaciones, difusión de zines, arte callejero… la insurrección está en todas partes y puede manifestarse de muchas maneras, pues la insurrección es la ruptura con la normalidad que nos ahoga. Solamente si rompemos con la alienante normalidad de nuestras vidas cotidianas podremos llegar a la revolución social. La importancia de las insurrecciones radica en su naturaleza “vírica.” Al ser acciones pequeñas, éstas son fácilmente replicables, y la replicación conlleva aprendizaje y mejora.



Las ideas del insurreccionalismo

Es probablemente de utilidad el aclarar ciertos mitos sobre el insurreccionalismo desde el comienzo. El insurreccionalismo no se limita a la lucha armada, pese a que pueda incluir la lucha armada, y la mayoría de los insurreccionalistas son bastante críticos del elitismo de las vanguardias armadas. Ni tampoco quiere decir que están constantemente tratando de comenzar insurrecciones; la mayoría de los insurreccionalistas son los bastante inteligentes como para darse cuenta de que el programa máximo no es siempre posible, aún cuando estén siempre dispuestos a condenar a otros anarquistas por esperar.

El concepto de “ataque” está en el corazón de la ideología insurreccionalista, el cual se explica como sigue:

“El ataque es el rechazo de la mediación, de la pacificación, del sacrificio, de la acomodación, de tranzar en la lucha. Es mediante la acción y el aprendizaje para la acción, no mediante la propaganda, como abriremos el camino a la insurrección, pese a que el análisis y la discusión tengan un rol en la clarificación acerca del cómo actuar. Esperar sólo enseña a esperar; al actuar, se aprende a actuar”.

 La fuerza de una insurrección es social, no militar. La rebelión generalizada no se mide con los encuentros armados, sino que con el grado en que la economía se paraliza, los lugares de producción y distribución son tomados, la circulación gratuita que consume a todo cálculo... Ningún grupo guerrillero, sin importar cuán efectivo sea, puede reemplazar a este movimiento grandioso de destrucción y transformación.

La noción insurreccionalista del ataque no se basa en una vanguardia que logre la liberación para la clase obrera. En cambio, están claros de que “a lo que el sistema teme, no es tanto a estos actos de sabotaje en sí, sino que a que se propaguen socialmente”. En otras palabras, las acciones directas de pequeños grupos sólo pueden ser exitosas si son asumidas por la clase obrera. Esta es una manera más útil de discutir la acción directa que el debate más convencional de la izquierda que polariza en dos extremos, “grupos de acción directa”, que ven a sus acciones como objetivos en sí mismas, versus organizaciones revolucionarias que rechazan pasar de la propaganda para la acción de masas.



Fuentes:



- http://www.anarkismo.net/article/4324


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¿Qué es el Anarquismo Ecológico?

¿Qué es el Anarquismo Ecológico?

Concepto

El anarquismo verde o anarquismo ecológico, es una corriente de pensamiento dentro del anarquismo y el ecologismo radical que pone el énfasis en los temas medioambientales. Dentro de esta corriente conviven posturas anarcoindividualistas (como el primitivismo) con la ecología social, de corte anarcosocialista.

Una importante influencia en el anarquismo ecologista es el pensamiento del anarcoindividualista estadounidense Henry David Thoreau y su libro Walden, donde aboga por una vida simple y autosuficiente, integrada con el entorno natural, resistiéndose al avance de la industralización.



Origen 

Producto de la inminencia de una serie de problemáticas ecológicas de nivel planetario y sus consiguientes efectos locales (como la industrialización, el calentamiento global, la crisis de los combustibles fósiles, etc.), los movimientos anarquistas consideran cada vez con mayor importancia las tesis "verdes", descubriendo las similitudes entre las ideas ecologistas y libertarias.

En 1899 el reconocido geógrafo anarquista Piotr Kropotkin, en Campos, fábricas y talleres mantuvo que la sociedad anarquista se basaría en la confederación de comunidades que unirían el trabajo manual y el intelectual así como la industria y la agricultura en una armonía siempre respetuosa con el medio ambiente y el ser humano. Asimismo, en La ayuda mutua (1902), Kropotkin documentó como la cooperación dentro de las especies y entre ellas y su entorno es igual o incluso más beneficiosa que la competición. La obra de Kropotkin, junto con la de William Morris, los hermanos Reclus (ambos geógrafos de fama mundial), y la de muchos otros, como por ejemplo la de Henry David Thoreau con su Walden, sentaron las bases del interés del anarquismo por los problemas ecológicos de hoy.

¿Qué clases de anarquismo ecológico hay?

La importancia de las ideas anarquistas como solución a la crisis ecológica es un tema común a casi todas las formas de anarquismo actuales. Esta tendencia se remonta al importantísimo trabajo de Piotr Kropotkin cuando dice que la sociedad anarquista se basaría en la confederación de comunidades que unirían el trabajo manual y el intelectual así como la industria y la agricultura. La idea de una economía en la cual "Lo Pequeño Es Bello" fue propuesta casi 100 años antes de que fuese adoptada por lo que se llamaría el movimiento "verde". Asimismo, en El Apoyo Mutuo Kropotkin documentó como la cooperación dentro de las especies y entre ellas y su entorno es a menudo más beneficioso que la competición. La obra de Kropotkin, junto con la de William Morris, los hermanos Reclus (ambos geógrafos de fama mundial, como Kropotkin), y muchos otros sentó las bases del interés del anarquismo en los problemas ecológicos de hoy. El motivo eco-anarquista dentro del movimiento tiene dos principales focos: La ecología social y el anarquismo "primitivista". La ecología social está asociada con las ideas y la obra de Murray Boochkin, que ha escrito sobre ecología y anarquismo desde los años 1950 y ha sido, más que nadie, la persona que ha puesto la ecología en el corazón del anarquismo.

-Primitivismo

El anarquismo "primitivista" está asociado con una gama de revistas, la mayoría basadas en los EEUU, tales como The Fifth State, que hacen hincapié en la naturaleza anti-ecológica del capitalismo y adoptan una posición francamente anti-tecnológica y anti-civilización. Generalmente son hostiles a la ecología social, la cual ven como incapaz de llegar al fondo del problema, la "sociedad industrial" moderna; y creen que el deseo de parte de la ecología social de retener ciertos tipos de tecnología resultará en el nuevo crecimiento de la "civilización" que nos destruirá a nosotros y al planeta.

-Ecología social

La ecología social localiza las raíces de la crisis ecológica en las relaciones de dominio entre la gente. La dominación de la naturaleza es vista como un producto de la dominación dentro de la sociedad. Por ello los ecologistas sociales consideran esencial el atacar a la jerarquía, no a la civilización como tal. Además, la ecología social considera el uso de la tecnología apropiada esencial para liberar a la humanidad y al planeta. Al estar en contra de la tecnología en sí, le gente emplearía todo su tiempo trabajando, y así las estructuras jerárquicas se desarrollarían de nuevo.



-Ecología profunda

La  "ecología profunda" que, debido a su naturaleza bio-céntrica, es rechazada por muchos anarquistas como anti-humana. Hay pocos anarquistas que piensan que la gente, como humanos, son la causa de la crisis ecológica, como paracen sugerir muchos ecologistas de profundidad. Por ejemplo, Murray Boochkin ha sido particularmente muy vocal en su criticismo de la ecología profunda y las ideas anti-humanas a menudo asociadas a ello. 

Casi todos los anarquistas sostienen que no es la gente, sino el sistema la causa del problema, y que solo la gente puede cambiarlo. La ecología profunda, en particular la organización EARTH FIRST! (EF!), ha cambiado considerablemente con el tiempo, y EF! tiene hoy día una estrecha relación con la unión sindicalista Industrial Workers Of The World (IWW). Aunque la ecología profunda no es una rama del eco-anarquismo, comparte muchas ideas y está ganando aceptación por parte de los anarquistas a medida que EF! rechaza sus ideas misantrópicas y comienza a ver que la jerarquía, no la raza humana, es la causa del problema.

-Ecofeminismo

El ecofeminismo libertario reflexiona que "los problemas medioambientales son exclusivos al patriarcado y al capitalismo que justifica la explotación de la naturaleza mediante la técnica para facilitar el progreso, entendido principalmente como crecimiento económico". Las ecofeministas libertarias proponen la creación de una sociedad socialista libertaria en donde exista una mejor relación entre los géneros, además de una nueva relación con la naturaleza, donde no exista el capitalismo y que garantice una buena calidad de vida para todas las personas. El capitalismo no sólo está afectando a los medios de producción como la agricultura de subsistencia y la artesanía, en donde los hombres y mujeres trabajaban lo mismo pero otorgando un valor menor a las mujeres, si no que ha liberado a los hombres de la naturaleza, otorgándole medios para explotarla para su beneficio valiéndose de la explotación de mujeres. Entre las ecofeministas libertarias más importantes podemos destacar a Janet Biehl.

-Veganarquismo

El veganarquismo o anarquismo vegano es la filosofía política que combina el veganismo (más específicamente las tesis del movimiento de liberación animal y de liberación de la tierra) con el el anarquismo,  en una praxis diseñada para convertirse en un medio para la revolución social. Consideran al Estado como innecesario y perjudicial para los animales, tanto humanos como no humanos, al tiempo que propugnan un estilo de vida vegano. Es percibido tanto como una teoría combinada, o como la afirmación de que ambas filosofías son esencialmente la misma. Se describe como un punto de vista antiespecista del anarquismo verde, o como el punto de vista anarquista sobre la liberación animal.

Los veganarquistas suelen considerar que en la dinámica de opresión en la sociedad están interconectados el estatismo, el racismo y el sexismo con el antropocentrismo y redefinen el veganismo como una filosofía radical que contempla el Estado como perjudicial para los animales. Los anarquistas veganos puede estar tanto en contra como a favor de las reformas legislativas para mejorar las condiciones de los animales, aunque no limitan sus objetivos a los cambios en la ley.

El movimiento de liberación animal tiene algunas conexiones con determinados sectores del anarquismo, esto lleva a algunos activistas ácratas no sólo a pedir el cese de la crueldad hacia los animales, sino a politizar el veganismo. Una de las bases ideológicas del veganismo anarquista es la idea de que una sociedad libre e igualitaria sería incoherente con la existencia de mataderos, zoológicos, etcétera, ya que en esos lugares se estaría privando de libertad a los animales no-humanos y se los estaría oprimiendo/discriminando por su simple pertenencia a una especie diferente a la humana (antiespecismo).



Importancia del eco anarquismo o anarquismo ecológico

Los ecoanarquistas consideran que es la raíz de los problemas ecológicos básicamente es el mal uso de nuestros recursos por parte del capitalismo, entre otras: no debería sorprender que piensen que la actual crisis ecológica sólo puede ser resuelta eliminando aquellas causas de raíz, que es acabar la dominación entre la humanidad y crear una sociedad anarquista. Así que aquí resuimiremos la visión de la sociedad libre que los ecoanarquistas proponen, antes de discutir las limitaciones de varias propuestas no anarquistas para solucionar los problemas ambientales, que trataremos en los siguientes apartados.

Sin embargo, antes de hacerlo, es importante destacar que la eco-anarquistas consideran que es importante luchar contra los problemas ecológicos y sociales hoy. Al igual que todos los anarquistas, abogan por la acción directa y la solidaridad para luchar por mejoras y reformas en el sistema actual. Esto significa que la eco-anarquismo "apoya todos los esfuerzos para conservar el medio ambiente" en el aquí y ahora. La principal diferencia entre ellos y los ecologistas es que los eco-anarquistas colocan tales luchas parciales dentro de un contexto más amplio de cambio de la sociedad en su conjunto. El primero implica "emprender una acción en contra de retrasar la destrucción desenfrenada del medio ambiente", el otro es "crear un movimiento para revolucionar totalmente las relaciones sociales de los seres humanos entre sí y de la humanidad con la naturaleza." Esta es una de las principales diferencias entre una perspectiva ecológica y una ambientalista. 

Encontrar maneras de resistir al reduccionismo capitalista del mundo y los seres vivos a recursos y materias primas y su saqueo del planeta, nuestra resistencia a los aspectos específicos de un sistema de ecocida, no son más que un punto de partida en la crítica de todo el sistema y de una lucha más amplia por una sociedad mejor. Como tal, nuestro esquema de una sociedad ecológica (o ecotopía) no se pretende sugerir una indiferencia a luchas parciales y las reformas dentro del capitalismo. Es simplemente para indicar por qué los anarquistas están seguros de que el fin del capitalismo y el Estado creará las condiciones necesarias para una sociedad libre y ecológicamente viable.

Esta perspectiva surge del concepto básico de de eco-anarquismo, en el que los problemas ecológicos no están separados de los sociales. Somos parte de la naturaleza, y eso significa que tal y como interactuemos y le demos forma estará influenciado por cómo interactuamos y nos damos forma a nosotros. Tal y como mencionó Reclus "toda persona da, por así decir, nueva ropa a la naturaleza que le rodea, por medio de sus campos y caminos, sus vivienda y todo tipo de construcciones, por la forma en que dispone de los árboles y el paisaje en general, la población expresa el carácter de sus propios ideales. Si realmente tiene un sentimiento de belleza, hará que la naturaleza más bella. Si, de lo contrario, la gran masa humana debiera permanecer tal y como es ahora, burda, egoísta, falsa, seguirá marcando la faz de la tierra con sus horribles marcas. Entonces el lamento de desesperación del poeta se convertirá en realidad: ¿A dónde puedo huir? la naturaleza en sí misma se ha convertido en horrible. Para cambiar la forma en la que interactuamos con la naturaleza, necesitamos cambiar la forma en la que interactuamos con cada uno de nosotros.



Fuentes:

-http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/utopia/html/anarca26.htm

-http://www.alasbarricadas.org/ateneovirtual/index.php?title=E.2_%C2%BFQu%C3%A9_proponen_los_eco-anarquistas_como_sustituto_del_capitalismo%3F

-https://es.wikipedia.org/wiki/Anarquismo_y_medio_ambiente

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lunes, 18 de enero de 2016

¿Que es la Asociación Libre?

¿Que es la Asociación Libre?

¿Qué es?

Dentro el anarquismo y comunismo , libre asociación (también llamada libre asociación de los productores o, como Marx frecuentemente llamaba, comunidad de los individuos libremente asociados) es un modo de relación entre individuos en que no hay ningún Estado, clase social o autoridad , en una sociedad que habría abolido la propiedad privada de los medios de producción. Suprimida la propiedad privada, los individuos no son más privados de acceso a los medios de producción y por eso pueden asociarse libremente (es decir, sin coacción social) para producir y reproduzcan sus propias condiciones de existencia y satisfagan sus necesidades y deseos.



Concepto 

El concepto de libre asociación, sin embargo, se hace más claro en relación al concepto de proletariado . El proletario es el individuo que no tiene propiedad de ningún medio de producción y que, por lo tanto, para sobrevivir, vende la única cosa que aún posee, sus aptitudes y habilidades (fuerza de trabajo), a aquellos que poseen la propiedad privada de los medios de producción, en pago del salario. La existencia de individuos privados de propiedad, privados de medios de vida, permite que los propietarios (o capitalistas) encuentren en el mercado un objeto de consumo que actúa y piensa (las aptitudes y habilidades humanas), que ellos consumen para aumentar su capital en pago del salario que mantiene la supervivencia de los proletarios. La relación entre proletarios y propietarios de los medios de producción es, con eso, una asociación forzada, en que el proletario es libre sólo para vender su fuerza de trabajo, si quisiera sobrevivir. Al vender su capacidad productiva en pago del salario que le garantice la supervivencia, el proletario coloca su propia actividad práctica bajo la gana del comprador (el propietario), haciéndose alienado de sus propios actos y de los productos de él, en una relación de dominación y explotación. La libre asociación sería entonces la sociedad que el proletariado crearía si él consiguiera suprimir la propiedad privada para disponer libremente de los medios de producción, lo que acarrearía el fin de la sociedad de clases, o sea, no más existiría propietarios ni proletarios y tampoco Estado, pero sólo individuos libremente asociados.

La abolición de la propiedad privada y del Estado por una asociación libre de los productores es el objetivo original de los comunistas y anarquistas: se identifica con la anarquía y el comunismo propiamente dichos. Sin embargo, la evolución de las diferentes tendencias llevaron algunas de ellas a prácticamente abandonar ese objetivo o a colocarlo en último plan, mientras otras tendencias lo mantienen y consideran la libre asociación como algo que debe nortear la actividad práctica del status quo.

Como principio anarquista

Los anarquistas defienden que la libre asociación debe ser desde ya la forma de lucha inmediata del proletariado por una nueva sociedad y contra la clase dominante. Por eso ellos predican una revolución social que abole inmediatamente el Estado, la propiedad privada y las clases. Ellos identifican el Estado como el principal mantenedor de la propiedad privada (a través del aparato represivo: policía, justicia), siendo la abolición del Estado su principal blanco. Hay una diferencia entre anarquistas coletivistas y anarquistas comunistas: los anarquistas colectivistas (Mikail Bakunin, por ejemplo) defienden que la libre asociación debe funcionar conforme la máxima "para cada uno conforme su trabajo", ya los anarco-comunistas (tales como Piotr Kropotkin, Carlo Cafiero y Errico Malatesta) defienden que la libre asociación debe funcionar conforme la máxima "de cada uno conforme sus posibilidades, para cada uno en consonancia con sus necesidades". Los anarco-comunistas argumentan contra los colectivistas que una remuneraión conforme el trabajo ejecutado exigiría que los individuos asociados fueran sometidos a un ejemplar por encima de ellos que comparara los diversos trabajos para poder remunerarlos y que ese ejemplar sería necesariamente un Estado o una clase dominante, que traería de vuelta inclusive la esclavitud asalariada, o sea, todo aquello que ellos combaten. Argumentan también que, si un trabajo cualquiera es hecho, él es necesario e importante, no habiendo aspecto cuantitativo a comparar, y que todo lo que es producido envuelve como algo esencial la contribución de todas las generaciones pasadas y de los contemporáneos en su conjunto, no habiendo, consecuentemente, criterio justo ni correcto para compararlo con otro y lo medís para retribuir cada uno su parte. Para los anarco-comunistas, por lo tanto, la libre asociación sólo se hace posible mediante la abolición del dinero y del mercado, juntamente con la supresión del Estado.

Así, en una sociedad anarquistas las asociaciones deberían regirse por asambleas masivas de todos los implicados, basadas en la discusión extensiva, el debate y el conflicto cooperativo entre iguales, con las tareas puramente administrativas realizadas por comités elegidos. Estos comités estarían compuestos por delegados temporales, elegidos y retirables que realizan sus tareas bajo los vigilantes ojos de la asamblea que los eligió. Así en una sociedad anarquista, "cuidaremos nuestros asuntos por nosotros mismos, y decidiremos qué hacer. Y cuando, pongamos nuestras ideas en acción, haya la necesidad de poner a alguien al cargo de un proyecto, le diremos que hacer y de que forma y no de otra (...) nada debería ser realizado sin nuestra decisión. Así nuestros delegados, en vez de ser gente a los que hemos dado el derecho de mandarnos, serían gente... sin autoridad, solo el deber de llevar a cabo lo que todo el mundo implicado quiera." (Errico Malatesta). Si los delegados actúan contra su mandato o intentan extender su influencia más allá de lo que ya decidió la asamblea (es decir, si comienzan a tomar decisiones políticas) pueden ser instantáneamente rechazados y sus decisiones abolidas. De esta forma, la organización permanece en las manos de la unión de individuos que la creó.



Estas comunidades igualitarias, fundadas en el libre acuerdo, también están libremente asociadas juntas en confederaciones. Cualquier libre confederación debería estar hecha de abajo a arriba, con decisiones yendo desde las asambleas elementales hacia arriba. Las confederaciones deberían ser de las misma forma que las colectividades. Habría conferencias locales, regionales, "nacionales" e internacionales en la que todos los problemas importantes y los problemas que afecten a los colectivos implicados deberían ser discutidos. Además, los fundamentales, principios que guían y las ideas de la sociedad serían debatidos y las decisiones políticas tomadas, puestas en práctica, revisadas y coordinadas. Los delegados simplemente "tomarían sus mandatos sobre las reuniones relativas e intentarían armonizar sus necesidades y deseos variados. Las deliberaciones siembre estarían sujetas al control y aprobación de aquellos que delegaron" y así "no habría peligro de que los intereses de la gente fueran olvidados." (Malatesta)
De distinta forma que en un sistema representativo, el poder no es delegado en las manos de unos pocos. Más bien, cualquier delegado es simplemente un portavoz para la asociación que le eligió (o le selecciono de alguna forma) in primer lugar. Todos los delegados y comités de acción estarían obligados y sujetos a la instantánea retirada para asegurar que ellos expresan los deseos de las asambleas de las que vienen en lugar de las suyas. De esta forma el gobierno es reemplazado por la anarquía, una red de libres asociaciones y comunidades cooperando como iguales basadas en un sistema de delegados, con retirada instantánea, libre acuerdo y libre federación de abajo a arriba.
Solo este sistema aseguraría "la libre organización de la gente, una organización de abajo a arriba." Esta "libre federación de abajo a arriba" comenzaría con una "asociación" básica y su federación “primero en una comuna, después una federación de comunas en regiones, de regiones en naciones, y de naciones en una asociación fraternal internacional." (Mijaíl Bakunin). Esta red de comunidades anarquista trabajaría en tres niveles. Habría "Comunas independientes para una organización territorial, y federaciones de Sindicatos para la organización de hombres [y mujeres] de acuerdo con sus funciones diferentes (...) [y] asociaciones libres y asociadas (...) para la satisfacción de todas las necesidades posibles e imaginables, económicas, sanitarias, y educativas; para la protección mutua, para la propaganda de las ideas, de las artes, para la diversión y para todo." (Piotr Kropotkin) Todo estaría basado en la auto gestión, la libre asociación, la libre federación y la auto-organización de abajo a arriba.

Fuentes:





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