jueves, 7 de enero de 2016

¿Qué es el socialismo utópico?

¿QUÉ ES EL SOCIALISMO UTÓPICO?

¿Qué es?

Friedrich Engels fue quien acuñó el término de «socialismo utópico» para referirse a los primeros socialistas, por oposición al «socialismo científico» creado por él y por Marx. De esta forma pretendía destacar que las propuestas de aquéllos eran puras formulaciones «idealistas» —irrealizables, utópicas— ya que no se basaban en el análisis «científico» de la sociedad capitalista y de sus fundamentos económicos y no tenían en cuenta la realidad de la lucha de clases. Sin embargo, hoy en día se cuestiona que todos los protosocialistas se puedan calificar como verdaderos utopistas porque muchos de ellos partieron del análisis de la sociedad industrial y capitalista, por lo que se propone que el término se restrinja a aquellos que «se propusieron construir comunidades comunistas en el propio ámbito de una sociedad capitalista cuyos fundamentos permanecían inmutables». Pero incluso en este caso, como ocurre con Fourier, Owen o Cabet, se constata que muchas de sus ideas fueron plenamente realistas y que a diferencia de los utopistas antiguos no se quedaron en el plano de la mera especulación filosófica sino que intentaron llevar a la práctica sus ideas convirtiéndolas así en un proyecto político —«la verdad de mañana», como definió Víctor Hugo a la utopía— capaz de movilizar a determinados sectores de la sociedad.



Antecedentes

Hasta el siglo XIX, el utopismo estuvo confinado a elucubraciones filosóficas o literarias. Se puede comenzar en la concepción del paraíso perdido, en la Biblia cristiana, hasta la Edad de Oro en la mitología griega y romana. Pero a menudo se señala a La República, de Platón, como el primer planteo literario-filosófico de una comunidad ideal.
Ya hacia el Renacimiento, Tomás Moro escribe su famosa novela Utopía (1516), que inventa el término que nombrará a esta corriente del socialismo (U=sin/topos=lugar). Otras utopías literarias son La ciudad del sol (1602), de Tommaso Campanella; Código de la naturaleza (1755), de Morelly; Foción (1763), de Gabriel Bonnot de Mably.
Cuando el momento de auge del socialismo utópico había sido superado, volvió a frecuentarse el género de la utopía literaria. Se pueden citar Looking backward (1884), de Edward Bellamy, conocida en castellano como El año 2000; News from nowhere o Noticias de ninguna parte (1890), de William Morris; La ciudad anarquista americana (1914), de Pierre Quiroule; Buenos Aires en 1950 bajo el régimen socialista (1908), de Julio Dittrich, entre otros.


Historia

La primera oposición a la revolución industrial fueron los ludditas, movimiento obrero de carácter espontáneo que se dirigía a la destrucción de las máquinas, que en aquel momento llevaban a la miseria a los artesanos. Su auge se sitúa en la Inglaterra de 1811 a 1816 extendiéndose posteriormente por toda Europa, siendo a partir de 1817 el precursor de los primeros sindicatos obreros. La táctica del sabotaje permanecería en el movimiento obrero, y sus planteamientos se reflejan en el primitivismo.

Dentro de los pensadores y activistas del socialismo utópico destaca como antecedente libertario Charles Fourier; proponía una organización política basada en comunidades que denominó «falansterios», enlazadas entre sí de forma descentralizada. Por otro lado criticaba la división del trabajo dentro de los esquemas del feudalismo y del capitalismo, así como la moral cristiana, y proponía un orden social basado en el ejercicio pleno de la subjetividad.

En su obra más conocida, ¿Qué es la propiedad? o Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno (1840), Proudhon denunciaba: «la propiedad es un robo», palabras que, según Max Nettlau, «tenían la fuerza de una revolución».

Junto a los socialistas utópicos, los filósofos hegelianos alemanes aportaron el corpus teórico del anarquismo de la primera mitad del siglo XIX: la dialéctica histórica hegeliana aportó un sentimiento de optimismo en cuanto a la evolución social del devenir histórico, que favorecería en aquel entonces a la nueva clase obrera (concepto marxista de “lucha de clases”). Wilhelm Weitling, influido por el cristianismo primitivo, defendía una sociedad ideal basada en principios morales: “la sociedad perfecta no requiere gobierno, sino sólo una sencilla administración; carece de leyes y, en su lugar, existen obligaciones; no tiene sanciones, sino sólo medios de corrección”.

A mediados del siglo XIX, el tejido industrial aún era débil, predominando artesanos y campesinos. En la década de 1840, Pierre-Joseph Proudhon en Francia y Josiah Warren en Estados Unidos alcanzaron el anarquismo independientemente a partir de la crítica de las doctrinas utópicas socialistas, particularmente las de Charles Fourier y Robert Owen respectivamente. Para ambos, el ideal de generosidad colectiva del comunismo era un máximo utópico, y abogaban por comenzar con una más inmediata y accesible reciprocidad, el camino equitativo de Warren y el mutualismo de Proudhon. Por su lado, en Alemania, el filósofo Max Stirner partió del hegelianismo para alcanzar su inversión completa en El único y su propiedad (1844), negando todos los absolutos e instituciones, en un individualismo extremo que ha sido denominado como Egoísmo.

Pierre-Joseph Proudhon fue el primer individuo en denominarse a sí mismo «anarquista», motivo por el cual es considerado por algunos como el fundador de las teorías anarquistas modernas. Proudhon, considerado como próximo al socialismo por él mismo y por los críticos e historiadores posteriores abogaba por una economía no opresiva donde los individuos intercambiaran el producto de su propio trabajo. El valor de intercambio de los bienes sería determinado por la teoría del valor-trabajo. El pensamiento de Proudhon, enfrentado tanto con el Estado como con el socialismo autoritario que se iba configurando, tuvo especial repercusión entre los socialistas no autoritarios de Bélgica y Francia. En 1843 escribió El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria, que dio lugar a una dura respuesta de Marx, La miseria de la filosofía (1844). Tras la Revolución francesa de 1848, Proudhon continuó su labor de difusión del anarquismo durante la Segunda República Francesa en una serie de diarios, e intentó poner en marcha en 1849 el «Banco del Pueblo», modelo que lo que actualmente se conoce como banco mutualista, que fracasó antes de que empezara a funcionar. Los artículos que escribió en enero del mismo año contra Luis Napoleón Bonaparte, el «Príncipe Presidente», en Le Peuple le valieron una condena de tres años en prisión.

El pensamiento de Proudhon impresionó fuertemente a Marx (quien trató de demolerle teóricamente en 1847), a Stirner en Alemania, y a Bakunin en Rusia. También tuvieron gran acogida en España, en la figura de Pi y Margall, a través de su obra La reacción y la revolución. Estudios Políticos y Sociales (1854), y sus traducciones al español de los libros de Proudhon. Otro anarquista francés conocido de esta época fue Joseph Déjacque, el primero que se autodescribió como libertario. Escribió una utopía anarquista intitulada El Humanisferio, y criticó la visión patriarcalista acerca de la familia de Proudhon.

El pensamiento de Proudhon tuvo poca repercusión en Inglaterra y Estados Unidos, donde percibían el anarquismo como una extensión lógica del liberalismo de John Locke y la democracia jeffersoniana. Los «derechos naturales» a la vida, libertad y propiedad eran sacrosantos, y consideraban que el Estado en vez de defenderlos había llegado a ser destructivo respecto a dichos fines, y debía por tanto abolirse para permitir que se alcanzara una armonía natural. Desilusionado del socialismo utópico tras el fracaso de la comunidad experimental de Robert Owen, «New Harmony», uno de los colonos, Josiah Warren, había concluido la imposibilidad de la convivencia social desinteresada, y a partir de 1825 abogó por la individualización completa de la vida social, tomando como modelo de su primer experimento socioeconómico, la «Cincinnati Time Store», el intercambio equitativo basado en la teoría del valor-trabajo, sistema económico que se encuentra plasmado en sus obras Equitable Commerce (1846) y Practical Details in Equitable Commerce (1852). El anarquismo individualista de Warren tuvo cierta repercusión en Inglaterra, pero pasó desapercibido para el socialismo europeo hasta 1885. Sus ideas fueron desarrolladas posteriormente en Estados Unidos por otros anarquistas individualistas como Lysander Spooner y Benjamin Tucker, quien tradujo también la obra de Proudhon.

En Alemania, como reacción a la filosofía hegeliana, unido a la crítica al cristianismo y al estatismo y burguesismo imperante, nació un sentimiento libertario original, sobre la década de 1840, en el ambiente de los hermanos Bruno y Edgar Bauer, un grupo que al que se llamaba «los libres de Berlín» del que fue pilar Max Stirner. El grupo desarrolló un nihilismo crítico que en 1842 desembocó en un repudio completo del Estado. El «egoísta» stirneriano se asemeja al «superhombre» de Nietzsche, quien lo consideró una de las mentes no reconocidas del siglo XIX. El radical individualismo de Stirner llegó a alarmar a algunos anarquistas, como Kropotkin, por la ferocidad de sus enseñanzas. Cabe destacar también a Ludwig Feuerbach como una fuente de las ideas libertarias en Alemania, acabando con el autoritarismo hegeliano mediante el restablecimiento del papel principal del hombre.

Las corrientes principales son:
El saintsimonismo: cuyos representantes fueron, Saint-Simon, Enfantin, Bazard y Leroux;
Saint-Simon sometió a la sociedad surgida de la revolución francesa a una crítica radical. En ese marco, entendía que todo lo que hicieran los gobiernos debía tender a mejorar la situación moral y material de los que trabajaban, y terminar con los dos flagelos que seguían azotando al mundo: la pobreza y las guerras. Para ello, debía desplazarse a los sectores improductivos y los productivos debían dirigir los destinos de la nación, ejerciendo cada vez menos gobierno (entendido como despotismo) y más administración.
En función de esa propuesta, no se oponía a la propiedad privada, pero propuso suprimir la herencia, de manera que la acumulación que cada uno lograra fuera producto del propio esfuerzo y no hubiera enormes acumulaciones generacionales. Por otra parte, la industria (entendida como toda actividad productiva) debía ser el centro de los esfuerzos de la sociedad, para subvenir a las necesidades de todos. El Estado debía realizar grandes emprendimientos en beneficio del conjunto social: ferrocarriles, diques, puentes, canales de comunicación (fueron los que idearon los canales de Suez y de Panamá), bancos populares, etc.
En definitiva, su utopía consistía en un capitalismo equitativo, sin anarquía económica, con una planificación que permitiera superar la pobreza y evitara las guerras entre naciones. Para Saint-Simon, su propuesta consistía sobre todo en trasladar a la política los preceptos del cristianismo.Insistió en la necesidad de la solidaridad social y en la organización racional de la producción.

El fourierismo: representado por Fourier y Considérant
Charles Fourier desarrolló durante la década de 1820 su propuesta de crear establecimientos agrario-industriales que convocaran a unas 1.600 personas, alojadas en un edificio especialmente diseñado al efecto, que trabajarían las tierras circundantes y compartirían las ganancias de las ventas. La comunidad garantizaría los servicios generales y todos trabajarían, incluso los niños, pero el trabajo no sería penoso sino atractivo. Los miembros del falansterio elegirían las labores que más les gustaran, ninguna tarea duraría más de dos horas, pero la jornada laboral sería muy extensa. Fourier era un defensor del «trabajo atractivo», idea que desarrolló más tarde Pierre-Joseph Proudhon.
En la concepción de Fourier, el falansterio se crearía con inversiones privadas, a las cuales se les devolvería el dinero prestado sin intereses. A su vez, los miembros del falansterio cobrarían un salario por las tareas realizadas, pero estas no tendrían todas la misma remuneración. Por otra parte, el talento sería recompensado especialmente. Se armaba de esa forma el triángulo de intereses que planteaba Fourier: el capital, el talento y el trabajo.
El hecho de compartir las ganancias del producto, sin que un capitalista o un financista se reservara para sí la mayoría de los ingresos, haría que el conjunto del falansterio ganara mucho más dinero que cualquier empresario, pues el prorrateo de las inversiones y el ahorro producido por la socialización de los servicios individuales (comida, vestimenta, vivienda) acrecentaría enormemente las ganancias: la verdadera industria atractiva daría cuatro veces más ganancias que la «falsa industria». De esa forma, según Fourier, un solo falansterio podría actuar como ejemplo y los capitalistas, paulatinamente, invertirían más en nuevos falansterios que en emprendimientos particulares. Así, en pocos años, el mundo entero estaría dominado por la asociación económica.
Fourier desarrolló una clasificación de los períodos de la historia. El siglo XIX era la «civilización». Cuando proliferaran los falansterios se llegaría al «garantismo». Pero más allá, cuando los falansterios no compitieran ya con el capital individual, el mundo llegaría a la «armonía», sociedad ideal donde todos serían libres, tanto desde el punto de vista económico y legal como cultural y sexual.
Modelo de Falansterio de Fourier

Robert Owen y Thomson con el “Socialismo Cooperativo”
Robert Owen comenzó siendo un reformador del trabajo industrial, pues en la misma fábrica donde él era dueño implementó medidas de beneficio para el obrero, como la supresión de las labores penosas y mantenimiento del salario en épocas de reducción de ventas.
Más adelante propuso «granjas cooperativas» (villages of cooperation), que también tenían lugar para los emprendimientos industriales, pero básicamente estaban volcadas a la agricultura. Al principio lo ideó como un plan para resolver la desocupación, pero pronto se convirtió en un método de regeneración social. Las granjas colectivas tendrían la función de generar un nuevo espacio moral y educativo, que para Owen eran los dos factores más importantes por los cuales se corrompían las personas en la sociedad.


Fuentes:


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miércoles, 6 de enero de 2016

¿Qué son el Internacionalismo y el Antipatriotismo?

¿QUÉ SON EL INTERNACIONALISMO
Y EL ANTIPATRIOTISMO?


Internacionalismo

El internacionalismo es un movimiento político que aboga por una mayor cooperación política y económica entre las naciones para el beneficio mutuo.
Marxistas y anarquistas defendían la necesidad de unir los esfuerzos de la clase obrera de todo el mundo para luchar contra el capitalismo. A iniciativa de Marx, en 1864, se creó la Asociación Internacional de Trabajadores a la que se adhirieron marxistas, anarquistas y sindicalistas. Pero grandes discrepancias ideológicas entre marxistas y anarquistas la hicieron inviable y acabó por desaparecer en 1876.

Los partidarios de este movimiento, como por ejemplo los seguidores del Movimiento Federalista Mundial, afirman que las naciones deben cooperar entre ellas, porque sus intereses mutuos a largo plazo son más valiosos que sus intereses individuales a corto plazo. El internacionalismo se opone por naturaleza al ultranacionalismo y al chovinismo nacionalista, así como a los movimientos de globalización estrictamente económicos que niegan el valor de la cultura y las diferencias entre las naciones. El internacionalismo presupone el reconocimiento del resto de las naciones como iguales, respetando todas sus diferencias. El término internacionalismo se usa también como sinónimo de cosmopolitismo.

Desde sus orígenes, el anarquismo es internacionalista, al igual que lo fue la corriente socialista marxista, aunque ésta traicionaría pronto esa condición en praxis política. Desde el punto de vista ácrata, es tan sencillo como considerar que las fronteras políticas, las naciones, son una evidente consecuencia de la existencia de Estados; por lo tanto, las naciones y las identidades colectivas son también fruto de una degeneración autoritaria y violenta de la sociedad. El internacionalismo hunde sus raíces en la Antigua Grecia, con los filósofos cínicos y estoicos y su visión de la humanidad como un todo natural y moral; el anarquismo observa esta tradición filtrada por la herencia ilustrada y crea una de los componentes esenciales de su filosofía social. En el anarquismo, a diferencia del marxismo y su visión histórica, se considera el internacionalismo o cosmopolitismo como un hecho natural y, sobre todo, como una exigencia ética. Estado, nación y patriotismo se observan estrechamente vinculados a un gobierno y al enfrentamiento entre los pueblos a través de los ejércitos, fuerzas armadas que se encargan de la defensa de la identidad nacional. El nacionalismo se observa desde el anarquismo como un mistificación política, un valor supremo creado artificialmente por lo Estados, que acaba anulando al individuo; se identifica, al menos en los orígenes decimonónicos, con la clase burguesa, mientras que el internacionalismo debería ser inherente a la clase trabajadora.




Antipatriotismo

El antipatriotismo o antinacionalismo es un concepto ideológico aplicado a aquella doctrina o movimiento cuyo fin es desconocer y eliminar el concepto patria como referente jurídico y político, mas no afectivo. Sostiene que ningún individuo está atado obligatoriamente a su país de origen y que ningún individuo es superior o inferior por su lugar de origen, generalmente proviene de una perspectiva cosmopolita (ciudadanía del mundo) y asociativista (asociación libre).

Los partidarios de estas ideas, llamados «antipatriotas», aseguran que el concepto de patria es contrario al desarrollo humano y que sólo sirve para dividir a las personas y enfrentarlas en entidades que no provienen de la libre elección. Según ellos, sin las nociones territoriales como algo relevante para la organización política, se da preferencia a la organización política basada en la asociación y se favorece el respeto mutuo entre individuos.

Los partidarios del patriotismo y el nacionalismo usan el término antipatriotismo en forma peyorativa y en un sentido generalizado, en contraparte los partidarios del antipatriotismo usan los términos cosmopolitanismo o ciudadano del mundo para referirse a sus ideas específicas y evitar confusiones.

Así, la visión anarquista sobre el nacionalismo es obviamente negativa, con el afán de superar la estrecheces del patriotismo y de las identidades colectivas, y con el objetivo de buscar los lazos de colaboración entre los pueblos expandiendo la libertad y la cultura; no obstante, al igual que ocurre con la religión, el concepto de nacionalismo no resulta unidimensional, pero sí parece una evidente antítesis de la aspiración ácrata al encontrarse asociado a la creación de un Estado para administrar los intereses de una región. 
Ya Proudhon observaba la nación disociada del Estado, como parte constitutiva de su federalismo político y un elemento clave en la construcción del internacionalismo en la sociedad futura; su visión era flexible y descentralizadora, ya que lo que entendemos como nación debía estar sustentada en otras entidades autónomas como la región, el municipio o el barrio. En Bakunin, no existía otra "liberación nacional" posible que la que se encuentra unida a la revolución social antiestatista y federalista, situando la voluntad consciente del pueblo por encima de cualquier derecho político o histórico; la nación sería para los pueblos, lo mismo que la individualidad para cada ser humano: un hecho natural y social y un derecho a pensar, a hablar, a sentir y a comportarse de una manera propia enfrentado a unos Estados capaces de anular esa libertad, tanto en naciones como en individuos.

Fuentes:
- http://www.portaloaca.com/pensamiento-libertario/47-generalpensamientolibertario/7254-el-internacionalismo-como-aspiracion-moral-y-politica.html
- https://es.wikipedia.org/wiki/Antipatriotismo
- https://es.wikipedia.org/wiki/Internacionalismo



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¿Qué es la Pedagogía Libertaria?

¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA LIBERTARIA?

¿Qué es?

La pedagogía en el anarquismo o pedagogía libertaria se refiere a una serie de planteamientos propuestos sobre pedagogía hecha por determinados sectores del anarquismo, representa usualmente la parte educacionista del mismo (partidaria de un cambio político y social evolucionario, que desembocaría en un cambio brusco o revolucionario). Los puntos en común de estas propuestas se relacionan con conseguir un método de aprendizaje en el que la persona pueda desarrollar sus aptitudes libremente, sin autoridad impuesta.
Famosos pedagogos y escritores tales como Francisco Ferrer Guardia, Ricardo Mella y León Tolstói escribieron sobre este tema, poniendo en práctica diversas experiencias escolares como la Escuela Moderna de Barcelona a comienzos del siglo XX, La Ruche promovida por Sébastien Faure, la escuela racionalista de José Sánchez Rosa en Andalucía, o las escuelas para obreros de los ateneos populares anarcosindicalistas en la España del primer tercio del siglo XX (llamados ateneos libertarios). En los Estados Unidos surgió entre 1910 y 1960 un movimiento de escuelas modernas inspirado en la obra de Ferrer.
Pensadores de la corriente humanista (Mounier, Bertrand Russell) y del campo de la psicología (Erich Fromm) o en el campo de la pedagogía (Célestin Freinet, Paulo Freire o Rudolf Steiner), han retroalimentado las ideas de una pedagogía de corte anarquista. Más recientemente, pensadores de variadas formas de anarquismo han planteado reformas educativas en torno a conceptos tan distintos como la desescolarización de Iván Illich, la pedagogía Waldorf de Rudolf Steiner, la Pedagogía Activa No Directiva o la educación en casa promovida por asociaciones de padres de familia.
En la actualidad, existen experiencias que aunque difieren en parte unas de otras inspiran ideas anarquistas sobre la pedagogía. Por ejemplo, la Escuela Summerhill, creada por Alexander Sutherland Neill en Reino Unido y famosa por la total libertad que concede a sus alumnos. Otro ejemplo significativo es la escuela Paideia, que se encuentra en Mérida (España). Ambas llevan funcionando más de veinte años

Principios de la pedagogía libertaria
Lo más importante para los partidarios de la pedagogía libertaria es que los individuos decidan, conscientes de sus limitaciones, lo que les interesa aprender y como quieren hacerlo sin que nadie tenga que impartir órdenes.
Sus principios básicos son:
·         Libertad de la persona: pero sin olvidar que hay que tener en cuenta a los demás.
·         Sin autoridad: todas las decisiones se tomas de forma colectiva, nadie se impone.
·         Autonomía del individuo: en la pedagogía libertaria cada uno asume voluntariamente sus derechos y obligaciones.
·         Aprendiendo jugando: mediante el juego es más fácil desarrollar la solidaridad y el trabajo colectivo.
·         Sin diferencias sociales ni de sexos: no deben existir diferencias en la educación debidas a la situación social o económica de las personas, tampoco por el sexo al que se pertenezca
·         La asamblea: todas las decisiones son tomadas en asamblea, escuchando las propuestas de todos y decidiendo entre todos cuales son las más convenientes. La asamblea es la base de la educación libertaria.
·         Sin creencias religiosas: la religión es una forma de autoritarismo, de controlar la mente de las personas.
·         No exámenes: los exámenes son considerados formas represivas y competitivas de evaluar al individuo.
La pedagogía libertaria pone al alcance del individuo todo aquello que necesite para alcanzar sus objetivos de aprendizaje.
La educación es un instrumento para conseguir la emancipación. Es la manera de intentar cambiar la forma de pensar y sentir de las personas con el objetivo de conseguir cambiar la sociedad.



Paideia – La Escuela libre

La Escuela Paideia lleva 35 años llevando a cabo su tarea educativa libertaria, en Mérida (Badajoz-España). Una de las personas clave para la edificación de este proyecto pedagógico fue Josefa Martín Luengo, fallecida en 2009. Ella, junto a Concha Castaño Casaseca y María Jesús Checa Simó, fundaron la escuela en la localidad extremeña en enero de 1978; en origen, hubo dos grupos, el educativo y el ideológico, pero en la actualidad ambos constituyen el llamado Colectivo Paideia; es un proyecto totalmente consolidado que ofrece educación infantil y primaria.
La escuela libre Paideia funciona de forma autogestionaria; es decir, no sigue las costumbres ni formas de la enseñanza oficial, sea estatal o privada, tanto con las criaturas como con el colectivo adulto. Tiene formada una cooperativa y Un colectivo.

En tiempos anteriores la Cooperativa tenía rasgos diferentes del colectivo, en la actualidad las diferencias son muy insignificantes ya que ambos colectivos se han integrado en uno El Colectivo Paideia.

Este colectivo se compone de personas que realizan su trabajo en la escuela a tiempo completo y por otras personas que tienen otros trabajos fuera de la escuela y que cuando lo terminan se incorporan a la dinámica de la escuela que suele ser en la mayoría de sus miembros a partir de mediodía.

Las personas que tienen otro trabajo además de colaborar en la dinámica educativa, ayudan económicamente a la escuela en su constante situación deficitaria.

La responsabilidad es compartida en todos sus aspectos; las decisiones son colectivas y asamblearias y cada persona da según sus posibilidades y recibe según sus necesidades.



Fuentes:



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¿Qué es el Antifascismo?

¿Qué es el Antifascismo?

¿Qué es?

El antifascismo es la oposición a ideologías, organizaciones, gobiernos y personas de ultraderecha o extrema derecha, es decir, contra el fascismo en cualquiera de sus vertientes: nazismo, franquismo, o fascismo propiamente dicho.

Se entiende por "Fascismo" la ideología o movimiento político que tiene como proyecto instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas, lo que conduce a la violencia (ya sea por parte de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen) contra aquellos que el Estado defina como enemigos mediante un eficaz aparato depropaganda; todo esto aunado a un componente social interclasista y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas oderechas). Esto no impide que diferentes enfoques ideológicos proporcionen diferentes visiones del fascismo: los ejemplos más comunes se dan en la historiografía, la politología y otras ciencias sociales, al ubicar al fascismo en la extrema derecha, vinculándolo con la plutocracia e identificándolo algunas veces como una variante del capitalismo de Estado, o bien de orientación liberal, identificándolo como una variante chovinista del socialismo de Estado.



Teoría:

Se asocia históricamente con la resistencia política en los países o estados con gobiernos fascistas o nazis, aunque también se autodenominan "antifascistas" a ciertos grupos europeos y estadounidenses que desde la década de 1970 se han enfrentado, mediante la propaganda o la movilización en la calle, a los partidos y bandas de extrema derecha.
En el ámbito de los activistas políticos, el antifascismo ha servido en determinados momentos históricos de lugar de encuentro y colaboración entre organizaciones de izquierda, marxistas-leninistas, el movimiento obrero, anarquistas, y militantes de partidosliberales, democráticos y de centro-derecha. Lo que unió a estos grupos fue su oposición al ejercicio de autoritarismo o represión delgobierno o formas de discriminación como la homofobia, el sexismo, el racismo y supresión de libertades.
Historia

En Italia, la OVRA, la organización para la vigilancia y la represión del antifascismo, fundada en 1927, era la policía secreta del Reino de Italia.
Uno de los movimientos antifascistas más importantes se produjo durante 1936-1939 en la Guerra Civil Española cuando personas de decenas de nacionalidades lucharon en las Brigadas Internacionales, creadas bajo órdenes de la internacional comunista, contra la facción del ejército español que se había sublevado bajo el liderazgo de Franco contra la Segunda República del Frente Popular.
Tras la victoria del fascismo en España se produjo un movimiento de liberación antifascista denominado maquis.
Durante la Segunda Guerra Mundial muchos de los grandes movimientos de resistencia ante la ocupación nazi eran de carácter antifascista.2 Muchos de los que fueron capturados por los nazis fueron encerrados y asesinados en campos de concentración como Buchenwald o Dachau.
Durante la Guerra Fría, las autoridades de la República Democrática Alemana llamaron al Muro de Berlín la «muralla antifascista» (enalemán: Antifaschistischer Schutzwall).3
En Europa, también se han declarado como antifascistas muchos de los grupos terroristas como ETA, Resistência Galega, EGGC, Terra Lliure o los GRAPO en España, los alemanes de la Fracción del Ejército Rojo o las Brigadas Rojas italianas.

Ideología:

No están circunscritos propiamente por una ideología en particular, aunque muy a menudo tienen lazos con organizaciones del movimiento obrero, socialistas, anarquistas ocomunistas. En el ámbito de los activistas políticos de extrema izquierda, el antifascismo ha servido de lugar de encuentro y colaboración entre organizaciones marxistas-leninistas,anarquistas y militantes de partidos diversos y otros no encuadrados ideológicamente.
Algunos grupos antifascistas son: corrientes de izquierdas, anarquistas, Redskins, Sharp, RASH, Acción Antifascista, capitalistas y disidentes de las tendencias políticas predominantes. También se han declarado como antifascistas la mayoría de los grupos terroristas de extrema izquierda europeos como ETA, Resistencia Galega, EGGC, FRAP, GRAPO, los alemanes de la Fracción del Ejército Rojo o lasBrigadas Rojas italianas.



Fuente:

- http://es.wikipedia.org/wiki/Antifascismo

- http://es.metapedia.org/wiki/Antifascismo
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La Moral Anarquista - Piotr Kropotkin

La Moral Anarquista 
de Piotr Kropotkin (PDF)


Sinopsis: Un libro que pone de manifiesto la forma de actual frente a la sociedad de los anarquistas. "En la sociedad antimoral en que nos toca vivir, las enseñanzas de Kropotkin abarcan tanto la vida individual, la vida de grupos como la sociedad y la humanidad. Con Kropotkin, denunciar y luchar contra la explotación capitalista es negarse a edifi car un futuro que mantenga la pirámide de la jerarquía social" (Frank Mintz).



Piotr Kropotkin es considerado como uno de los principales teóricos del movimiento anarquista, dentro del cual fue uno de los fundadores de la escuela del anarcocomunismo, y desarrolló la teoría del apoyo mutuo. 
Kropotkin nació en Moscú el 9 de diciembre de 1842, en el seno de una familia noble. Su padre, el príncipe Alekséi Petróvich Kropotkin, era dueño de grandes latifundios en tres provincias, y disponía de unos 1200 siervos. Por línea paterna su linaje se trazaba hasta los Rúrik; su madre, Yekaterina Nikoláievna Sulimá, era hija de un general ruso.
Por orden del zar Nicolás I, a los doce años ingresó en el Cuerpo de Pajes en San Petersburgo, la academia militar más selecta de Rusia, que suministraba al imperio sus asesores y funcionarios de élite. Si bien Kropotkin detestaba la disciplina militar de la escuela, su formación académica fue intensiva, recibiendo una educación racionalista y liberal, con un fuerte énfasis en las ciencias.




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